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Proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes

Lección clínica en la Salpetriere (1887) de Pierre André Brouillet (1857-1920) con el profesor Charcot impartiendo al frente una lección sobre histeria femenina, que se consideraba un padecimiento real en la época.

Perder control sobre nuestra voluntad es el temor que nos produce la palabra hipnosis. En otras palabras, caer en un sueño del que no podemos despertar y que de algún modo permite que alguien nos manipule para que hagamos algo que no queremos. Suena a un cuento de horror.

La técnica es reciente en cuanto a su nombre y aplicación directa en el campo medicinal. Pero los humanos siempre hemos tenido esa capacidad de entrar en trance con el fuego de una fogata, el batir de un tambor o el mirar fijamente la punta de la nariz. Incluso, existen prácticas en la India donde se obtienen estados similares con fines meditativos.

Portada de la compilación de Mandrake, The Magician (1976) de Lee Falk y Phil Davis.

En Europa se comenzó a estudiar formalmente hasta el siglo XVIII y desde entonces ha polarizado fuertemente a los neurólogos y científicos. Es una historia divertida y un poco morbosa. Podemos comenzar con el señor Franz Mesmer ya que es el más llamativo; él creía que había una corriente magnética que era la que producía el efecto. “Magnetismo animal” fue el término que él le dio, su tratamiento envolvía pases magnéticos alrededor de los brazos y pecho del paciente mientras lo miraba fijamente.

El paciente entraba en estados de fuerte catarsis (se ponía a llorar, reír o a convulsionarse) muy diferentes de los esperados en un paciente hipnotizado. Luego se les colocaba cerca de varillas de hierro colocadas a la altura del lugar tratado (porque ya saben, el hierro es atraído por el magnetismo).

El Embajador del Miedo dirigida por John Frankenheimer (1962)

A petición del rey Luis XVI, los expermientos de Mesmer fueron investigados por el entonces embajador de Norteamerica en Francia Benjamin Franklin, el químico Antoine Lavoisier, un astrólogo de nombre Jean Bailly y un experto en dolor de nombre Joseph Guillotine. Sí, ese Guillotine. Los expertos dictaminaron que no existía evidencia del uso de una energía nueva en los métodos de Mesmer. Mesmer cayó en la desgracia, aunque sus métodos sirvieron de base para otros estudios.

El término hipnosis vino mas bien de otro investigador de nombre James Braid, quien le quitó lo sobrenatural a la teoría de Mesmer y la convirtió en un fenómeno interno del ser humano. Brady era miembro de la “Escuela Escocesa del Sentido Común”. Sí así se llamaba la institución. Y siguiendo el nombre, al inicio, llamó a su práctica “Mesmerismo racional”, aunque eventualmente prefirió el nombre que todos conocemos.

Cartel de la clínica del Profesor Charcot que promocionaba la sugestión del hipnotismo (circa 1880)

Braid fue el primero en demostrar que uno podía inducirse la hipnosis a sí mismo sin nadie más interviniendo. Lo curioso de esta historia es que en su país no tuvo tanta aceptación, y fue en Francia donde su teoría fue bien recibida. La misma Francia que un siglo atrás había desmentido la práctica de Mesmer estudió con interés las ideas de Braid.

De aquí brinca la historia de vuelta a ese país, en donde Jean-Martin Charcot aplica el concepto en su famosa clínica de Paris para tratar los casos de histeria femenina. Entendamos histeria por “excesos emotivos incontrolables” o al menos es era la definición de la época, así que si la señora o señorita era demasiado emotiva se le diagnosticaba como histérica y podía acabar en un asilo mental.

Fotografía del Dr. Encausse “Papus” presidiendo una logia martinista. Su participación con Charcot en los ejercicio de hipnotismo, ligó esta práctica con las ciencias ocultas.

Esta Francia de fin de siglo se enamoró de la idea del hipnotismo como una forma de doblegar la voluntad y comienza a usarse como un recurso de novelas y cuentos. Charcot y su aprendiz Tourette dedicaron gran parte de su tiempo a desmentir lo que se llamaba “hipnotismo criminal”: el poder hipnotizar a alguien para que cometiera un crimen. Por fin se logró desmentir esta teoría, aunque casi le cuesta la vida a Tourette: en 1901 una mujer, que en versión suya “estaba hipnotizada”, le disparó en la cabeza. Luego se mostró que no era cierto y que sufría de alucinaciones.

Durante esa época resurge el interés por el ocultismo y la hipnosis comienza a ligarse a prácticas de ese tipo. El hecho que el famoso mago ceremonial Gerard Encausse (también llamado Papus) quien trabajaba también como jefe de clínica para Charcot. Papus escribió en uno de los periódicos que publicaba de nombre L’illumination en 1888: La ciencia médica ha entrado, a pesar de ellos, en terrenos totalmente espirituales con la práctica de la hipnosis.

Dr. Mabuse (Fritz Lang,1922)

Así que tenemos una Francia de fin de siglo XIX con magos ceremoniales utilizando el magnetismo animal para contactar espíritus; médicos intentando explicar que las mujeres no están posesas sin sufriendo de un transtorno mental; y por último escritores de novelas usando el concepto para vender libros. Los estudiosos tenían una idea, pero el pueblo adquirió otra, producto de la exageración y el romance.

De esta fascinación con el hipnotismo surgen personajes como Mandrake el mago. Creado por Lee Falk en 1936 es considerado por muchos como el primer superhéroe. Mandrake es un hipnotista que con un solo “pase hipnótico” te puede controlar y hacer que alucines lo que sea. Obviamente Mandrake usa sus poderes para el bien.

Cartel de la adaptación al teatro, en 1895 por Paul Meredith Potter, de la novela Trilby de George du Maurier

Para hablar de villanos tenemos a Svengali, creado en 1895 por George du Madurier en su novela Trilby. En ella, el hipnotista seduce a una joven artista y la somete bajo su voluntad a tal punto que no puede cantar sin la presencia de él.

Otro villano que sacudió la cultura popular de inicios del siglo XX fue el doctor Mabuse. Su primera aparición fue en 1921 en la novela Mabuse, el apostador, de Norbert Jacques. En ella se presenta al genio criminal el doctor Mabuse, quien usa hipnosis para cometer sus crímenes. Su identidad nunca es clara, ya que a lo largo de las novelas, diferentes doctores Mabuse son arrestados y aún así sigue apareciendo el doctor Mabuse para cometer nuevos crímenes. El director de cine Fritz Lang llevó la historia al cine con gran éxito en 1922 titulado M.

Lost+Brain (2012) anime que aborda el hipnotismo como medio de control criminal.

El manga también toca el recurso en varias instancias: la más pura se llama “Lost+Brain”, la cual comenzó en el 2012. Esta trata de un estudiante que hipnotiza a todos los estudiantes de su escuela para que realicen actos terroristas con el propósito de cambiar al mundo.

Aparte de la película de Lang, otras cintas que han tocado el tema en el género del horror o crimen son: Trance (2013, Danny Boyle), Oldboy (2003, Chan-wook Park), Stir of Echoes (1999, David Koepp). Más indirectamente, Abre los Ojos (1997, Alejandro Amenabar) y The Manchurian Candidate (1962, John Frankenheimer).

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